Anthony Caro (New Malden, Surrey 1924) es uno de lo más importantes escultores de la actualidad. Se formó en la Royal Academy de Londres y fue ayudante de Henry Moore, quien le influye en el gusto por el arte africano y la combinación de diferentes materiales. Sin embargo fue decisivo para su obra el viaje en 1959 a Estados Unidos donde conoce la obra de David Smith. A partir de entonces dejará la escultura figurativa y trabajará con grandes planchas de metal, vigas y tuberías soldadas adoptando formas abstractas . Además poco a poco se seja influir por el Constructivismo Ruso, por la escultura de Giacometti y por la escultura del Picasso de los veinte.
Desde entonces, Caro ha sido uno de los grandes revolucionarios de la escultura de la segunda mitad del siglo XX. Ha expuesto en los más importantes museos del mundo, desde el MOMA de Nueva York, a la Tate Britain de Londres y en Bienales como la de Venecia o Sao Paulo. Ha recibido destacados premios como el de la Orden al Mérito de la Reina Isabel II, y en España se le ha reconocido su importante trabajo en exposiciones en el IVAM de Valencia, el Museo de Bellas Artes de Bilbao, o en la Pedrera de Barcelona. En el 2008 además instaló una gran escultura en el paseo del Guggenheim de Bilbao, muy cerca de otra gran escultura de su amigo Chillida.
En 2008 la Galería Álvaro Alcázar presentaba en exposición un grupo escultórico de Anthony Caro, Los Bárbaros. Por el contrario en dicha ocasión la exposición se compone de una selección de ocho esculturas representativas desde los setenta hasta 2005. Las ocho esculturas muestran la diversidad de formas y materiales, y abarcan diferentes formas abstractas realizadas con tubos, planchas y otros materiales industriales, algunas veces introduciendo el uso del color.
Entre las obras seleccionadas para la exposición contamos con ejemplos de sus emblemáticas Table Piece , así como una escultura de una serie que realizó con material del río Hudson de Nueva York. Excepto una que está realizada íntegramente en madera policromada, el resto es un ejemplo perfecto de como a lo largo de más de treinta años ha trabajado el acero, sirviendo además de modelo a una generación actual de escultores contemporáneos.
ANTHONY CARO, ESCULTURAS
miércoles 5 de enero, 2011
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