DEL 17 DE MARZO 2011 - 26 DE ABRIL DE 2011
La Galería Álvaro Alcázar, desde el 17 de Marzo, inaugura en su espacio de Castelló 41 una serie de obras, que el artista mallorquín Guillem Nadal realizó en al año 2008. La muestra bajo el título de “5 telas, 5 papeles” y como bien hace referencia su nombre, presenta un grupo de diez piezas de gran formato, compuesto de cinco dípticos realizados en técnica mixta sobre papel de 150 x 180 cm. y cinco telas de 190 x 250 cm. El gesto y la materia vienen siendo una constante en el trabajo de este artista y para ello Nadal, dejó las técnicas habituales del pintor para manipular directamente con las manos la pintura, arrastrando, rascando y en definitiva dejando su huella. Son obras muy monocromas, para el artista ha habido un progresivo abandono del color convirtiéndose en un elemento accesorio. Como dice el propio artista, sus cuadros “cuentan el encuentro entre lo gestual y las sedimentaciones, o lo que es lo mismo, el trabajo y el azar” permitiendo, en ese sentido, dejar la huella del tiempo. Pero el gesto de Guillem Nadal tiene un concepto definido previamente, convirtiendo el cuadro en espacios de reflexión. En sus trabajos anteriores hemos podido ver paisajes, islas o especies de mapas cartográficos. En la anterior exposición que Nadal realizó en la Galería Álvaro Alcázar los cuadros se volvieron mas matéricos y cambió el concepto para hablarnos del vacío, de la soledad o del destierro. Ahora seguimos viendo esa reflexión que caracteriza su trabajo, el círculo desaparece y nos encontramos con unas especies de grietas que parecen labradas en la tierra como geografías en movimiento. En “5 telas , 5 papeles” Guillem Nadal juega con cinco imágenes aunque realmente se trata de la misma, transformada. La idea parte de un juego de grietas que surgieron a raíz de una fotografía realizada a una de esas fisuras que aparecen en los edificios con el paso del tiempo o por los materiales de poca calidad utilizados. Los lienzos por ello parten de la evolución de una misma imagen. Por todo ello, podríamos decir que esta pequeña serie surge de un espíritu urbano, como una especie de caligrafía de paredes, para luego ser traducido a la tierra, al paisaje tomando forma en los lienzo y papeles del artista. “El paisaje para mi, tiene que ser imaginario, si no, no tiene sentido”